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Nuestra trayectoria

No existe una sola vida en este mundo que no haya experimentado la desesperación, pero existen vidas en las cuales la desesperación es su única experiencia. ¿Cuántas veces te has encontrado con un niño de cinco años quien ha perdido toda su familia en un terremoto? ¿Has escuchado a una madre llorar porque no tiene ni un maíz para llenar los vientres hinchados de sus hijos? ¿Has sentido el desespero de un padre que no puede proveer ni un techo de lata para su familia para protegerlos de la lluvia?

Estos no son solo palabras ni ensayos fotográficos de un país distante. Estas son historias muy cercanas a nuestro hogar. Son retratos que representan las vidas de millones en Centro y Sur América que viven en un mundo de pobreza, propenso al desastre e invadido de violencia.

Inspirados por su Santo San Lorenzo quien dijo: “los pobres son el tesoro de la iglesia”, el Padre Astudillo, (Párroco de la Iglesia San Lorenzo en Toronto), fue el instrumento primordial en la creación del movimiento de apoyo hacia los pueblos de El Salvador, Nicaragua, Guatemala, Venezuela, Uruguay y en donde la luz de la esperanza parece apagarse en medio de la desesperación. La Caravana de la Esperanza (anteriormente llamada ‘Flor de Izote’) nació desde esa desesperación.

Tal como el nombre sugiere, esta cabalgata es una fuente de esperanza donde existe dolor y sufrimiento. Con el firme compromiso de dar alivio a los pobres en Toronto y en todo el mundo, La Caravana es resultado de una visión que Padre Astudillo tuvo de dar la mano donde existe dolor y sufrimiento.

Con el apoyo de Linda McGlade, la Parroquia San Lorenzo, la ciudad de Toronto y el Departamento de Bomberos, el Padre Astudillo estableció La Caravana de la Esperanza en Febrero de 2001 como respuesta a los terremotos que ese año golpearon a El Salvador, los cuales ataron a 1,142 personas, destruyeron más de 200,000 viviendas y dejaron a 1.3 millones de personas sin domicilio.

Las contribuciones generosas de parte de empresas, iglesias, comunidades, organizaciones de caridad e individuos, ayudaron a la Caravana con sus esfuerzos para recaudar fondos para facilitar la compra de buses escolares y enviar contenedores llenos de provisiones de emergencia. En Julio del 2001 la primera Caravana partió con 5 buses rebosantes de comida, ropa, agua, materiales escolares, y suministros médicos. Recorriendo una distancia de 6,000 kilómetros, atravesando los EEUU, México, y Guatemala, La Caravana tocó muchas vidas en su camino. Mientras que esta ayuda dio alivio a las comunidades golpeadas por el desastre en El Salvador, los buses fueron donados a comunidades empobrecidas, contribuyendo a mejorar su desbastado sistema de transporte.

Desde el 2001, cuatro caravanas han recorrido consecutivamente 30,000 kilómetros desde el Norte hasta Centro América, embarcadas con su mensaje de esperanza. Una vez más en el 2002, seis buses llenos de provisiones partieron hacia El Salvador. Ha sido muy alentador para los voluntarios de la Caravana en años subsiguientes ser testigos del progreso y del lenguaje de solidaridad mutua. En el 2003, cinco buses realizaron el viaje a El Salvador y a Guatemala y en el 2004, siete buses fueron a El Salvador, Guatemala y Nicaragua. En el 2005, una vez más, cuatro buses realizaron su viaje a El Salvador, Guatemala y Nicaragua.Un total de 31 buses han contribuido con una luz de esperanza en Centro América, dando alivio en forma de transporte y en algunos casos sirviendo como clínicas y bibliotecas móviles.

 

A partir del 2008 en union con los Servicios Medicos de Emergencia de Toronto, el Concejal de la ciudad Joe Mihevic y la Ciudad de Toronto, voluntarios/as de San Lorenzo han conducido cuatro ambulancias hacia El Salvador, siendo donadas a Soyapango.  La Ciudad ha desarrollado una relación muy cercana y están apoyando a esta municipalidad en su desarrollo y crecimiento.


Conforme pasan los años, La Caravana de la Esperanza y su mensaje de solidaridad y esperanza, quedan grabados en los corazones y mentes de aquellos que reciben su abundancia y de aquellos que apoyan sus metas.