FLASH

Memorias

Bob van Dusen (2009)
Para mí, conducir las dos ambulancias hasta El Salvador, fue una experiencia de exaltada concientización.

Nuestra visita a la barriada de La Victoria, cerca de San Salvador, reveló un mundo de  pobreza que no se compara a nada de lo que haya visto jamás. La tumba del Arzobispo Romero así como la capilla donde lo mataron, personificó el sufrimiento que el pueblo salvadoreño vivió durante la guerra civil.

Parecía que dos ambulancias no era mucho que ofrecer, pero la gratitud de los que las recibieron, evidenciaba que para ellos sí era gran cosa. La Caravana de la esperanza ha beneficiado tanto al pueblo de El Salvador, como a mí, por la experiencia vivida. Me parece que ambos beneficiarios han recibido partes de igual valor.

Wendy L. Robson (2005)
“¡Es un camino largo y sinuoso!!

Literalmente, los buses de la Caravana de la Esperanza viajan un camino largo y sinuoso para alcanzar los puntos designados través de Centro América. Metafóricamente, es un largo y ondulante viaje interconectado de reflexiones en el caminar. La oportunidad de evolucionar perceptualmente a través de las experiencias y realidades, abrir preguntas y entendimientos a los procesos que contribuyen pendientes y comprensiones adicionales en los procesos que contribuyen al golpeado y abatido pulso de la humanidad.

Durante el verano del 2005, fui afortunado de ser uno de los conductores de los buses de la Caravana. Físicamente, fue similar a ser parte de una expedición. No había garantías de cómo estaría el clima, acostumbrados a las comodidades de la comida, refugio, el sueño y ese sentido de lo inmediato que adora plagar la predisposición norteamericana. Sin embargo, había una garantía sobreentendida de lo desconocido. Los momentos más sutiles e inocuos fueron todos aquellos que sin nosotros quererlo, nos hicieron crecer y beneficiarnos. Desde presenciar la tremenda belleza cambiante de la tierra y el cielo que resonaba en la singularidad de las diferencias culturales, al abrazo crudo de de lo más fundamental que hace a la condición humana un desafío progresivo…crecimos.

Tengo una gama de memorias eclécticas que almaceno de la toda la experiencia. Estas incluyen el grupo generoso de individuos increíblemente diverso, compasivo, y generoso que hicieron de la Caravana de la Esperanza 2005 un éxito. Había aquellos que permanecieron en Toronto; los que viajaron la ruta y los que saludaron y nos cuidaron grandemente y nos permitieron que cuidáramos de ellos durante la travesía. A pesar del tiempo que ha transcurrido y el regreso a la rutina diaria, la calidad de la amistad que permanece y la memoria y la pasión de la fuerza y la determinación en las caras de América Latina serán una parte de mí para siempre. Con humilde gratitud y reconocimiento hacia lo más bueno y la necesidad pro justicia social, quiero animarle a que participe en La Caravana de la Esperanza.”

Bobby Nand (2005
)
“El entusiasmo de ir a América Central fue impresionante. La planificación, recaudar fondos, los artículos y el enlace con conocidos desarrollaron el fervor del entusiasmo – a ayudar los menos afortunados. El escenario fue romántico y lleno de un gran sentido de aventura.

El primer inconveniente fue que se descompuso el primer autobús aún antes de salir de Canadá. La espera parecía nunca terminar. Pero en el camino, las cosas parecieron cambiar. El camino por los Estados Unidos fue agotador. Quizás el inconveniente más grande fue no dormir lo suficiente y no parar según el horario. Fue muy molesto darse cuenta que teníamos que quedarnos en Texas por 72 horas. Pero tuvimos que sacar lo mejor de esa experiencia. Esperar la aprobación aduanal en México fue todavía peor… el día estaba extremadamente caliente y el mundo parecía haberse detenido.

El viaje por México fue emocionante y fantástico. La fruta fresca, la gente, el paisaje, especialmente el viaje por Chiapas y el Valle del viento fueron alucinantes. Nuestra entrada a Guatemala fue una vez más, agotador, ya que tuvimos que esperar en la frontera para que nos aprobaran en la aduana. Tuvimos que quedarnos dos días antes de que nos dieran los buses. El grupo se dividió en Guatemala. Manejar por Guatemala, viendo la lava caliente salir de uno de los volcanes, viendo las montañas majestuosas, simplemente me atemorizó. Fuimos muy afortunados al encontrarnos a las personas que nos invitaron y que nos cuidaron muy bien mientras permanecimos allí. Distribuimos los suministros a la organización, logramos visitar una ciudad montañosa por encima de las nubes, dos escuelas en una zona rural de Guatemala, visitar los proyectos de cocina y tener una excursión al un centro cultural mundial de las pirámides Mayas de Tikaal.

Es impresionante que el Padre Hernán haya movilizado una comunidad para ayudar el los menos afortunados en Centro América. Las cosas que damos por sentado tienen un significado diferente para el menos afortunado. Es una experiencia de vida que te cambia, una experiencia interesante de la condición humana. La Caravana de la Esperanza debe continuar lo que hace en términos de apoyar la causa.”

Roberto Arturo Cornejo (2003, 2004, 2005)
"Ser parte de la Caravana de La Esperanza por tres años consecutivos ha sido una de las experiencias más grandes de mi vida. He aprendido la importancia de la comunicación y del trabajo de equipo. Esta aventura, la cual he amado en cada uno de los viajes, es muy emotiva para mi. L a Caravana simboliza esperanza, fe, unidad, gozo, tristeza, emoción y cambio!

Aunque yo fui parte del bus llamado “La Tortuga” en el 2003, nombrado así por Vilma y Sheila porque era el bus más lento. Tuvimos más problemas mecánicos que cualquier otro bus y nos perdimos dos o tres veces, yo le cambié el nombre al bus “El Milagro”, por que llegamos a nuestro destino sanos y salvos y doy gracias a Dios por eso.

Yo he dedicado mi participación en La Caravana de La Esperanza en memoria de mi amada y bendita madre Elvira Cornejo, quien falleció en marzo 2003. Yo sé que ella me acompañó todo el tiempo durante todo el camino!”