FLASH

Nuestra historia

En la esquina de Wenderly y Dufferin Street, en la ciudad de Toronto se encuentra una pequeña capilla. No tiene altas esfinges, ni magníficos arcos góticos, ni ventanas con elaborados vitrales de colores. Es solo una parroquia más, en medio de una gran y bulliciosa avenida de la ciudad. Pero dentro de sus humildes paredes existe una abundante riqueza. No de oro, ni de plata, sino de fe, esperanza y amor.

Esta iglesia una vez fue la casa de Santa Hilda y de la comunidad anglosajona, pero ahora es el hogar de la comunidad hispana. Un lugar donde se bebe la esperanza en un transparente manantial de compromiso. Es una pequeña esquina donde se cultiva y vive la fe en abundancia. Una fe que sana, una fe que fortalece, una fe que muestra el camino, una fe que mantiene la oración y la acción en los caminos prácticos de la solidaridad.

Este hogar donde se comparte y cultiva la teología del Cristo Emigrante, inicióo su peregrinaje, en 1997 cuando la primera mujer ordenada Obispo en la Iglesia Anglicana, Victoria Matteous, quien confió en la fe de un inmigrante pobre al entregarle la Parroquia de San Lorenzo, para que lo la resucitara, ya que los feligreses de la comunidad anglosajona estaban desapareciendo. Esta misma capilla, inició su fuerza espiritual cuando la segunda mujer ordenada Obispo en la Iglesia Anglicana de Canadá, Ann Tottenham, ordenó sacerdote al músico de las estaciones de tren y las calles de Toronto, Hernán Astudillo en la capilla de San Lorenzo. Entonces esta capilla engendró  los dones de oración, espíritu de saneamiento, lugar de aprendizaje, celebración, ecumenismo, pan solidario, espacio de refugio y, santuario, en un lenguaje práctico con para los más excluidos de la tierra.

Ellos son las víctimas de persecuciones políticas, personas y familias sin status, refugiados económicos, madres abusadas, padres sin empleo y personas especiales. Como diría San Lorenzo "Los tesoros de la iglesia" hacen fila para beber la fe del Cristo Histórico, convirtiendo a la capilla San Lorenzo en un oasis de esperanza. Este es un lugar de retiro para calmar la sed de un pueblo emigrante. Un lugar donde se aprenden nuevas cosas y donde viejas tradiciones son valoradas y restauradas. Vienen aquí de todos los rincones de la tierra. El joven y el anciano, vienen a renovar su fe, pero también para encontrar fortaleza y esperanza en este oasis espiritual.

Inspirado por el Patrono San Lorenzo quien dijo “los pobres son los tesoros de la iglesia”, Padre Astudillo junto con sus tesoros; la familia San Lorenzo y la comunidad latinoamericana, ha sido el visionario para fundar varios proyectos humanitarios, como son: La Caravana de la Esperanza, Centro Comunitario Latinoamericano San Lorenzo y Radio Voces Latinas.

Todos estos proyectos han fortalecido la esperanza en Canadá y en comunidades de nuestra América Latina o cualquier país de la tierra.